Tomás Valentín Garro: el zurdo que crece en Juventud

Tiene 20 años y juega de volante por izquierda. Hace más de dos años llegó a Juventud para demostrar sus condiciones en el Federal A.

Tomás Valentín Garro es una de las grandes apariciones del fútbol puntano en los últimos tiempos. El zurdo, de 20 años, surgió de la CAI San Luis, pero el presente lo tiene jugando en Juventud el Federal A de AFA. Su desparpajo a la hora de jugar lo llevó a convertirse en uno de los puntos más altos del «Juve», que sueña con regresar a la Primera Nacional. El volante izquierdo, que si no fuera jugador de fútbol sería profesor de Educación Física, no ve la hora de volver a entrenar y que comience el campeonato. «Nunca estuve tanto tiempo sin jugar al fútbol», dijo el hombre que el día que debutó en Juventud, le hizo un gol a Maipú.

A los 4 años comenzó la pasión de Tomás por el fútbol. La CAI San Luis fue el club donde dio sus primeros pasos. «En mi familia todos juegan al fútbol. Son futboleros ciento por ciento, así que yo seguí ese camino», aseguró.

Es veloz y tiene buena pegada de media distancia. Es de esos jugadores que cuando corren con la pelota al pie, se siente el «uuuh» de la gente, como sabiendo que va a hacer algo diferente. Es el típico jugador de potrero. No le pesa la responsabilidad de pedir la pelota y de tirar un caño si es necesario. Es dueño de un gran potencial y donde se apoya Juventud para hacer la diferencia de mitad de campo hacia adelante.

A Juventud llegó de la mano de Pedro Dechat. «Un día, jugando una semifinal con CAI frente a Juventud por la Liga local, Pedro me vio, se comunicó conmigo y así fue que llegué. Fue un gran paso en mi carrera. De jugar torneos locales pasé a competir en el Federal A», mencionó.

Dijo que el entrenador que más lo marcó fue Daniel «Pela» Miranda. Fue el técnico que lo hizo debutar en la CAI y quien le dio los primeros minutos en cancha. El que lo formó. «Él creyó en mis condiciones y confió en mí, y de ahí salté a Juventud», contó.

Sueña con jugar en Primera para ayudar a la familia. Nadie le regaló nada. Todo le costó mucho. Cuando se caía anímicamente porque faltaba algo, ahí estaba la familia para levantarlo, ponerlo de pie y alentarlo a seguir adelante y luchar por sus sueños. La mayor virtud de Tomás es que es un pibe que escucha y al que le gusta aprender. Siempre está dispuesto a prestar atención para crecer como jugador y como persona. «Siempre quiero aprender e ir por más. Hay que saber escuchar a las personas de más experiencia porque ellas ya pasaron por esta etapa», aseveró.

Es un jugador regular. Tiene ida y vuelta, y es una rueda de auxilio para los volantes de contención. En este tiempo en el Federal A creció mucho. Antes hacía la diferencia en el ataque, pero no sentía ayudar a la hora de recuperar la pelota; ahora a su intensidad ofensiva, le agregó sacrificio. El Federal tiene otras exigencias y se juega a otro ritmo. Tomás se dio cuenta que tenía que pulir algunos detalles para ser más completo y, de esa manera, serle más útil al equipo. Y en poco tiempo lo logró. Es pieza clave en el andamiaje del «Juve». «Se nota el cambio de categoría, a mi juego anterior le tuve que incorporar otras cosas. En este torneo las exigencias son más grandes y hay que aportar en ataque y en defensa», afirmó.

Tuvo muy buenos partidos, pero recuerda el choque con Huracán Las Heras. «Ese fue mi mejor partido. Veníamos de una mala racha en la ronda anterior y ese día salieron bien las cosas; además, pude hacer un gol. Sentí que le fui útil al equipo», dijo.

Está muy cómodo jugando en el Federal A, no se desespera por una venta. Sabe que si sigue rindiendo en Juventud, a la corta o a la larga va a pegar otro salto en su carrera. Está con los pies sobre la tierra. Quiere seguir aprendiendo.

Nota y Foto: El Diario de la República